lunes, diciembre 12, 2005

Un año de aupa

Un par de semanas y pico y se acabo el añito de la gracia tonta con el número. Y otra vez la idea de que "joder, ¿no fue ayer nochevieja?". Los propositos de año nuevo es algo que uno no gasta, porque es así de chulo. En realidad, tiene algo más que ver el verlo como una soberbia gilipollez, y otro tanto de parte la voy a intentar resumir en esta crónica a fast-foward de los últimos dos años. Desordenada, por supuesto, como mis horarios (cada vez menos).

Hace casi casi un año, estaba yo de esta guisa, con portatil en ristre plantado en el aeropuerto de Munich tras un viaje-locura-escapada a Eslovaquia. Como fue cosa de semana y algo, me duro la rasmia y sí conseguí escribir una crónica más o menos detallada del evento, que no viene a cuento salvo por lo que quedó de aquel momento bá(r)baro, en el que me decía yo... dóndandaré? En un año vista. Pues un año más tarde, como en las series malas americanas, estoy aquí, escribiendo en un tal edificio 308 dentro del campus de la Universidad Técnica de Dinamarca tras lo que ha sido, hasta la fecha, mi mejor año. Se me queda gesto de lelo cuando me doy cuenta de que van 3 (tres) años seguidos ya con la misma serenata. Y que cumplas muchos más.
Empezamos allá por el... finales del 2002. El 2003 fue algo así como el sacudirse las malas herencias de la maldita pubertad, annus horribilis, hasta el punto de que sigo aún hoy recogiendo todos los frutos derivados de un año en el que me levanté muchos meses casi todos los días a las 8 de la mañana, hazaña hacía años no realizada y no vuelta a realizar hasta la fecha, con el agravante de dormirme a las 2 de la mañana. Las consecuencias fueron no tener ni un minuto de tiempo libre (lo que viene a querer decir, que no tenía tiempo para perder, única manera -aunque lo intento lo intento- de no perderlo). De aquel año, se derivan en realidad todos los siguientes. Uno de los eventos y la parte del 2003 correspondiente ya se comentaba cuando se abrió este chiringuito. Y si estoy ahora aqui contando batallitas y echandome flores fue también por lo que aquel año hizo por mi expediente. Tras el Septiembre de aquel 2003 glorioso vinieron los meses que aún le quedaba y un 2004 hasta Junio en el que por primera vez saboreé eso que dicen que es trabajar por amor al arte, que acaba en un amor al trabajar. Transcurrían los días en un apacible "haz lo que te de la gana" que derivaba en trabajar como una bestia hasta las 4 de la mañana con tal gusto que dormir era eso que te interrumpia, y el reencontrarse con un amor largo tiempo olvidado -porque esas cosas pasan- a las benditas matemáticas, al bendito trabajar por el gusto de trabajar sin más fin que el propio trabajo, al tener un tiempo que perder pero que -sorpresa- no se pierde. Siete meses después de ser mi propio jefe derivan en la lectura del Proyecto, y cuyas divagaciones, los extras, esos "¿pero para qué vas a hacer eso?" prepararía otro verano, aunque no el que se avecinaba. El primer verano sin absolutamente nada que hacer, con una carrera recién terminada y con un billete de Air France Madrid-Toronto, con vuelta dos meses después. Aquel verano fue tan experiencia vital como puede imaginarse, y abrió puertas que de hecho luego y por suerte me atreví a cruzar, en un año (2004-2005) que parecía no podría aportar más ya. Tras la perorata, estamos otra vez en Munich, preguntandonos qué pasa con el 2005, que empieza (o más bien termina) con mal pie en sus últimas horas, pero hay (mala) gente que ya colmó el vaso -aunque por aquel entonces no estuviera tan claro- y tanta paz lleve como descanso deja, el chaval. Sin pena ni gloria ibamos por ese Enero 2005, cuando el chiste todavía no se había quemado tantísimo. Jugando con tonterías como irse de Erasmus, de convenio a EEUU o hasta al CERN... quien nos iba a decir, quien nos iba a decir. Se consigue no solo el Erasmus sino incluso elegir plaza el primero, se han de rechazar entrevistas de un par de convenios con EEUU por lo anterior y el 12 de Julio era un día que parecia que no iba a llegar. Pero llegó, y como vino se fue, y el 13 y el 14, y el verano entero. De donde Calvino se puso las botas de quemar al personal nos vamos donde la sirenita ridícula, para ver que el Erasmus, ni tanto ni tal calvo, que en todas partes cuecen habas y que esto ya no hay quien lo pare.
En la vorágine de acontecimientos, pasaba el tiempo que era un primor, y parecia que el año ya no daba más de sí. Pero, ah, faltaba todavía lo mejor. No es este momento para entrar en detalles, y quien los tiene que conocer, ya los conoce. Y si de momentos va esto, momentos habrá, de todas las formas, colores y tamaños. Porque estos tres años me van a parecer, ya casi me lo parecen, un chiste en vista de lo que viene por ahí.

Cuatro horas de sueño, con otras tantas de examen y haciendo se de noche las cuatro -hoy va de cuantros- no dejan margen para mucha mas labia.

1 Comments:

Blogger Lorenia said...

Tenías razón.

>.<

5:59 p. m.  

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